Hoy me he despertado con una sonrisa, esa sensación tranquila de que todo va a ir bien, hoy no habrá problemas ni sobresaltos, y si los hay, la importancia y el tiempo que dedicaré a preocuparme por ellos, va a ser nula. Hoy nadie ni nada conseguirá alterar mi estado de ánimo, mi sonrisa sarcástica.
Abrí los ojos, y un Francisco Nixon acompañado de su destartalada guitarra apareció ante mi tocando esta canción. Vi su cara irónica cantando a esa chica a la que hace tiempo que no ve, como lo hace un romántico empedernido de mirada tímida.
Las canciones De Francisco Nixon son cercanas, sinceras y sencillas..., no tienen ningún artificio que empañe lo que verdaderamente quiere transmitir. Después de formar parte de los dos mejores grupos del índice español, Australian Blonde y La Costa Brava, Nixon ya no tiene nada que demostrar, disfruta construyendo pequeñas melodías con letras directas, muchas de ellas seguramente autobiográficas como esta: Bares de taxistas, dedicada al Bar Iberia en Madrid, típico bar que a unas horas determinadas se mezclan los que empiezan la jornada laboral con un buen café cargado, con los que buscan tomar la última copa cargada de hielo incapaces de irse a casa a descansar..., coincidiendo por un momento, dos estados de ánimo que comparten espacio y tiempo, pero con fines completamente diferentes.
Bares de taxistas pertenece al disco: “El problema de los tres cuerpos”, una joya de disco creado a tres bandas con dos buenos amigos The New Raemon y Fernando Vicente. El sonido es limpio, y la canción suena desnuda, como si saliera directamente de la cabeza a la voz, sin grandes metáforas..., hablando de la vida cotidiana, de lo que nos puede pasar una mañana a ti a mi, del día a día, de nuestras vidas...
“No tengo nada que ofrecerte,
Me enamore nada más verte...
Y me encontraré contigo,
Y estaremos bien...
Como dos desconocidos...,
Sin saber que hacer,
Sin saber que hacer....”
No hay comentarios:
Publicar un comentario